La manzana es un fruto firme al tacto, tiene un color
rojo pasión seductor que cuenta con un
brillo que tan solo con verla te dan
ganas de comerla, su tamaño es globoso, redondo es perfecto para la estructura
de la mano. Al verla por fuera cuenta en la parte superior con un tallo por
donde se sostenía en el árbol y en la
parte inferior su piel es lisa, delgada y brillante, en su interior nos
encontramos con abundantes semanillas de color oscuro brillante.
Y la miro, la tomo de frente con mi mano
derecha, la acerco hacia mí, y respiro su frescura, de inmediato abro mi boca
lo mas que puedo para devorar el primer bocado y la muerdo con firmeza mis
dientes los encajo en sí, se siente un ligero dolor en mis encías pero satisfactorio,
mis labios se deslizan suavemente ante la piel de la manzana y los aprieto para
que mi lengua comience a sentir su dulce jugo y mis muelas no pierden tiempo y
mastican el carnoso bocado, pero no satisfecha le doy otra mordida lateralmente
a la manzana, y así se pasa mordida tras mordida hasta llegar a las semillas la
tomo con las dos manos; la mano derecha toma el tallo y mi mano izquierda toma
el otro extremo y sigo masticando hasta terminar con su ultimo o mas mínimo
bocado.
La manzana para mi es una fruta seductora que su presencia causa
controversia, como bien se conoció en el pasaje bíblico de Adán y Eva, ellos pecaron al comer
de aquel fruto prohibido influenciados por una serpiente.
-Ismerai Valdez

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